Qué se analiza en una reclamación por vicios ocultos
Desde el punto de vista técnico no basta con demostrar que existe una lesión. Es necesario estudiar si el defecto estaba ya originado o latente, si podía detectarse con una inspección ordinaria, qué sistema constructivo está afectado, qué consecuencias tiene para el uso del inmueble y qué intervención sería necesaria para solucionarlo.
El encaje jurídico concreto corresponde al asesoramiento legal, pero el informe del arquitecto aporta la base técnica sobre la que puede apoyarse la reclamación.
Defectos que pueden permanecer ocultos
Entre los casos frecuentes se encuentran filtraciones encubiertas, impermeabilizaciones defectuosas, patologías estructurales o de cimentación, instalaciones deficientes, problemas de saneamiento, puentes térmicos, condensaciones, deficiencias de aislamiento y daños tapados mediante acabados o reparaciones superficiales.
Cómo se documenta el problema
El trabajo puede incluir inspección visual, mediciones, fotografías, revisión de planos y documentación de obra, análisis de facturas o reparaciones anteriores, estudio de la evolución de los daños y, si es necesario, recomendación de pruebas complementarias. El objetivo es separar los indicios de las conclusiones y justificar técnicamente cada afirmación.
Valoración de la reparación
Cuando procede, el dictamen puede describir la solución técnicamente adecuada y estimar su coste razonable. Esto permite vincular la patología con una cuantificación económica útil para negociar o reclamar.






