Comparar lo contratado con lo ejecutado
La primera cuestión suele ser establecer qué se contrató realmente: presupuesto, mediciones, memoria, planos, calidades, modificaciones y comunicaciones posteriores. A continuación se contrasta esa documentación con el estado de la obra para identificar partidas omitidas, cambios no justificados o trabajos que no alcanzan una ejecución razonable.
Defectos habituales en reformas
Son frecuentes las filtraciones en baños y terrazas, pendientes incorrectas, solados o alicatados mal ejecutados, fisuras, problemas de instalaciones, carpinterías mal montadas, aislamiento insuficiente, encuentros defectuosos y acabados que ocultan problemas previos. Cuando el defecto pertenece a una patología específica, puede requerir un análisis más profundo.
Obra inacabada o abandonada
Si la reforma queda inconclusa, el informe puede inventariar el estado de los trabajos, medir lo realmente ejecutado, identificar defectos y estimar lo que falta para completar o rehacer correctamente la intervención. Esta fotografía técnica del momento resulta especialmente útil antes de que entre otra empresa a continuar la obra.
Cuantificación del coste de subsanación
La reclamación suele necesitar una cifra justificable. Por ello puede valorarse el coste de desmontar trabajos incorrectos, reparar daños, ejecutar de nuevo las partidas y completar lo pendiente, diferenciando claramente cada concepto.
